Un debate calentito en una ciudad mágica.

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Llegué con el tiempo justo, con el estómago revuelto y con cierto jet lag. Pero la ocasión merecía concentrarse, ubicarse y dar lo mejor de mí mismo, que no es que sea mucho, pero es mío. Mi mí mismo. Claro, uno llega de pronto a esa ciudad tan grande, con tanto coche, tanto rascacielos, tanta gente y tanto de todo, que se siente un poco como Paco Martínez Soria en sus pelis. Y eso que soy una persona leída y viajada, como describía mi abuelo al médico de mi pueblo, pero, acostumbrado como estoy a mi pueblo en el mar, a mi playa y a mosquearme si tengo que aparcar a más de diez metros de la puerta de mi casa, todo aquello me dejó desprotegido y desorientado. A lo Paco Martínez Soria, como iba diciendo, y como le dejé bien claro al amigo Jordi mientras conducía por esa Diagonal más larga que un día sin pan.

15241888_10209674037580505_4142985938997948866_nY casi sin recuperarme de esta extraña sensación, acompañado de mi infatigable compañero de lecturas y juergas, Moser, me vi entrando en el recinto del Magic Internacional 2016. Más madera, porque aquello era enorme, estaba lleno de gente y ya se saboreaba el olor de la tragedia. En quince minutos comenzaba el debate sobre Rennes-le-Château que tanto tiempo llevaba esperando.  Me iba a enfrentar, profesionalmente hablando, con dos pesos pesados del misterio: Carlos Mesa y, sobre todo, Josep Guijarro, dos investigadores que llevan mucho más tiempo que yo investigando este tema y que están habituados a este tipo de eventos y de multitudes… y a esta ciudad tan grande.

He de reconocer que no recuerdo casi nada. Quizás se deba al jet lag o a la propia memoria selectiva que el GADU me dio y que me permite librarme de alguna que otra discusión con un simple “no me acuerdo, niña”. Pero me resulta complicado explicar con detalle cómo fue la charla. Además, como tarde o temprano saldrá un vídeo, ya tendremos tiempo de rememorarla. Pero sí que puedo hablar un poquito de mis sensaciones ahí arriba, en aquel escenario tan grande, con tanta gente delante (a los que no podía ver por aquellos dichosos focos), y con un pantalla del tamaño de mi casa.

img-20161202-wa0042Al principio estaba algo cagadete, todo sea dicho. Es normal. Aunque tampoco ayudaron los dos traguicos que le di al Jack Daniel´s que se tomó el bueno de Moser en el avión. Pero sí, tenía mis nervios, que uno es duro pero tiembla. Luego, conforme fue avanzando la movida, y pese a que no pude desarrollar mi castrista oratoria todo lo que hubiese querido, me fui viniendo arriba, más que nada porque fue quedando claro que ellos basaban sus teorías en lo que durante años habían dicho los creadores del mito (entre los que ellos mismos se encontraban), lo que llevaba, sin remedio, a que esas teorías cayesen por su peso cuando se enfrentasen a la sólida evidencia que aportan las pruebas documentales… Y eso que no pude conectar mi ordenata, que venía, desde Almería, cargadito de regalos, de facturas de Saunière y de algunas fotos interesantes que hubiese molado poner allí.

El debate, en pocas palabras, acabó centrándose en un tú a tú entre el gran Josep Guijarro y un servidor, más que nada porque Mesa no se atrevió, quizás prudentemente, a entrar en la arena, y se fue poco a poco apocopando. Y, como es normal, cuando se hablan las cosas, se entienden las posturas y se muestra en mínimo de humildad y de autocrítica, uno tiene que acabar reconociendo cuando se equivoca y reconociendo la validez de la postura del otro. Yo tengo que reconocer que me equivoqué con Guijarro y que defendió su postura con una vehemencia y con un saber superior al que esperaba. Es lo que pasa con los prejuicios. Y él, creo, o al menos eso me pareció allí, tuvo que reconocer que yo sabía de lo que hablaba y que muchas de las fantasiosas teorías que se han propuesto a lo largo de los años sobre este misterio no tienen una base argumental suficiente y no explican el misterio que allí nos congregaba: el origen de la fortuna de Saunière. Y de camino, quedó más que claro que casi todo lo que se ha dicho sobre este tema, es mentira, como una y otra vez repetí.

Así pues, pese a las diferencias que teníamos y seguimos teniendo, máximo respeto para Josep Guijarro. Y para Mesa, aunque sea simplemente por el valor de defender una propuesta tan arriesgada delante de toda aquella gente y, sobre todo, delante mía… eso sí, lo del asa de la tumba de Les Pontils NO, Carlos, Noooo.

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Pero el debate se terminó cuando más bonico se estaba poniendo. Y allí estaba yo, un jardinero reconvertido en escritor de no ficción y en conferenciante ocasional en ciudades grandísimas, lleno de satisfacción y de orgullo, con el estómago aún revuelto, pero con la sensación de que había conseguido defender mi trabajo y la particular lucha que vengo realizando por esclarecer este misterio, junto a mis amigos y compañeros de guerrilla Xavi Bonet y Enric Sabarich. Que por cierto, debían haber estado allí. Ellos sí que saben sobre este tema. Yo soy un aficionado. Pero las cosas del querer son así. Espero que el tiempo ponga a cada uno en su sitio. Nosotros lo haremos investigando, robándole tiempo a nuestra familia y demostrando que, si unos simples aficionados conseguimos realizar un trabajo mejor que el de algunos grandes popes del misterio, asalariados y dedicados a tiempo completo, es que algo falla en el mundo del misterio. Pero ese es otro debate. O no…

Mil gracias a los que hicieron posible esta experiencia, especialmente a Alfonso Trinidad, organizador del evento, que nos trató, a mí y a todos los ponentes, como marqueses. Eternamente agradecido. Y no solo por darme la oportunidad de expresar y exponer mi trabajo, sino por permitir algunos encuentros y reencuentros maravillosos con algunos amigos, compañeros, lectores y conocidos. Gracias!!

Perpetrado por Oskarele.

PD. Lo del Jack Daniel’s es mentira.

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