RESEÑA DE JUDIICI SIGNUM (14 MARZO 2015)

 

Publicado originalmente en el blog Judiici Signum

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Mi idilio con Rennes-le-Château y su imbricada historia empieza en mi post adolescencia. Mi padre posee una copia de “El oro de Rennes” de Gerard de Sède de la colección Otros Mundos de Plaza & Janés. Recuerdo que el libro estaba colocado en el estante del mueble del comedor, justo en frente del sofá. Siempre me inquietó ese título así que un día decidí coger el libro y admirar su portada. Un demonio rojo agazapado sobre un suelo de damero. Ojeé sus páginas, leí fragmentos y bastó para que la historia del abad Saunière y su misteriosa fortuna quedaran grabadas en mi psique ad aeternum.

Unas cuantas visitas al departamento del Aude, zona del Razès (donde se halla el pequeño pueblo de Rennes-le-Château) y Rennes-les-Bains incluidos, más la compra y lectura de diversas obras no han saciado mi sed por el affaire Rennes. En agosto de 2014 adquirí allí mismo El secreto de Rennes-le-Château del escritor catalán Enric Sabarich (libro que me gustaría próximamente reseñar) en la librería Atelier Empreinte y cuando volví de mi pequeño retiro espiritual audense, encontré en Facebook el grupo que Sabarich ha creado en torno a su libro. Un espacio en el que se puede hablar libremente sobre el tema y donde el autor anima al debate con numerosa documentación y cuestiones. Fue allí donde entré en contacto con Óscar Fábrega Calahorro, cruzamos algunas palabras sobre la figura de Cristo y descubrí que en breve editaría un libro sobre el tema (en edición física, puesto que el libro había sido editado en formato digital anteriormente). Como en la vida nada es casualidad, un día fortuito vi una fotografía y un evento en Facebook entorno a la presentación del libro en La Casa del Llibre de Barcelona (Passeig de Gràcia) y acudí a ella. En la presentación, Óscar Fábrega aparecía bien acompañado por lo que se ha nombrado como “Generación del 2013”, los autores del libro El caballo del Diablo. Jaque mate a los pergaminos de Rennes-le-Château, Xavier Bonet y Álex Loro y el autor del citado arriba El secreto de Rennes-le-Château, Enric Sabarich. Solamente faltaba allí unos de los miembros de dicha generación, Juan Carlos Pasalodos, creador de la web Quaerendo Invenietis. Pudimos comprobar que Óscar, además de un hombre culto es una persona muy cercana, humilde y amable que siempre tiene tiempo para hablar con el público y mostrar la mejor de las sonrisas.

El subtítulo de Prohibido excavar en este pueblo reza: Templarios, cátaros, sociedades secretas, curas millonarios y mentiras, muchas mentiras. Si pudiéramos resumir la historia que envuelve el supuesto repentino enriquecimiento del Abad de Rennes-le-Château, François Bérenger Saunière en pocas palabras, estas serían las correctas. El prólogo de Jesús Callejo habla de un creciente turismo esotérico y mistérico, nos sitúa en el contexto de la pequeña capilla rural, epicentro del meollo “bérengeriano”, y nos avisa de los peligros que supone, para nuestro ánimo de arqueólogos de la verdad, el dejarse embaucar por una historia distorsionada.

Óscar Fábrega inicia su relato repasando cómo entró en contacto con Rennes, explicando cómo la lectura de “el Código Da Vinci” de Dan Brown abrió la puerta hacia un camino sin retorno. El hilo de la historia de Brown nos lleva directamente al origen de la leyenda, el libro El enigma sagrado de Henry Lincoln, Michael Baigent y Richard Leigh, donde se presenta una particular historia de Jesús de Nazaret, su relación con María Magdalena y la protección de este embrollo bíblico por parte del Priorato de Sión. Fábrega decidió viajar a Rennes-le-Château en 2007, para descubrir in situ las mieles del misterio y allí conoció, por fortuna, a dos expertos en el tema, Jean-Luc Robin, tristemente fallecido el 12 de marzo de 2008 y autor del libro “Rennes-le-Château. El secreto del Abad Saunière”  y al ya citado Henry Lincoln.

A partir de este punto, el libro nos lleva a un profundo análisis del tema, de los personajes involucrados, de las diferentes tramas en las que el misterio del oro de Rennes se ha visto envuelto y todo ello analizado desde un punto de vista totalmente crítico. La metodología de Fábrega es implacable y basada en el método científico, algo que hasta ahora había sido totalmente insólito en lo tocante al tema que nos ocupa, donde la mística, las habladurías y la invención habían primado por encima de lo racional y objetivo. El autor desarma mitos al desvestir de la coraza de lo dogmático a personajes como Plantard, al que cita con el sobrenombre de l´éminence grise, llevándoles al terreno de lo plausible y criticable y con razón, pues aporta pruebas de cada una de las falacias que desmonta. A través de un profundo y reflexivo análisis histórico, los puntos que conectan la trama de Rennes cobran sentido y se contextualizan por una vez, de manera eficaz y coherente. Algo necesario en toda esta trama que tiende a la fantasía en ocasiones y que necesitaba que alguien tratara de manera empírica. Óscar Fábrega ha entrado por la puerta grande, desmitificando a los personajes que crearon la mentira y cerrando definitivamente la carpeta de los dossiers secrets de la Biblioteca Nacional de Francia.

Algunos misterios dentro del Misterio con mayúscula quedan sin resolver, pero es que Rennes-le-Château es así, inmenso aún dentro de sus pequeñas dimensiones, vasto, pues sus tentáculos se disipan por la zona y más allá, alcanzando a personas como el Abate Boudet de Rennes-le- Bain o llegando más lejos, hasta tocar a la soprano Emma Calvé en París o los templarios y la capilla de Rosslyn en Escocia, entre otros. Todos estos personajes transitan siempre por el terreno de la duda, de lo improbable, de lo posible o descartable.

Muertes misteriosas, romances de Pájaro Espino, dinero y nobleza europea, personajes bíblicos y riqueza súbita, todo esto hay en Rennes-le-Château, verdades y mentiras, muchas mentiras, como reza el prólogo de Prohibido excavar en este pueblo. Empezamos como acabamos, siempre, en lo relacionado a Rennes-le-Château y el Abad Saunière, con la sensación de que algo se nos escapa, de que conocemos la punta del iceberg. Lo que parece que de momento jamás descubriremos es cuán grande es este trozo de hielo sumergido en concreto, pero esta generación de autores ha venido para clarificar el escenario de búsqueda y rescatar los documentos que han permanecido soslayados o a la espera de escrutinio. Enigmas pendientes de ser descifrados como cuál fue el sentido primigenio de la redacción de la Vraie Langue Celtique de Boudet, la iconografía de la losa de los caballeros, el origen de las cuentas de Saunière y tantos otros que siguen pendientes de resolución definitiva. Parece que tenemos misterio para largo tiempo y para nuestro regocijo, todavía hay personas dispuestas a desvelarlo.

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