DESMONTANDO EL MITO

prohibido

Publicado originalmente en el blog de Kayena.

Cuando hace unos años leí “El Código DaVinci” lo dije. Hoy lo sigo diciendo y muchos de los que me conocéis lo sabéis: Dan Brown creó su ficción recogiendo teorías y datos que ya estaban ahí desde años atrás, que no aportó nada nuevo y que hizo “trampa”, poniendo ante los ojos de sus millones de lectores un supuesto nuevo y estremecedor misterio. Y digo que hizo trampa porque nada de aquello que relacionaba a los templarios, los merovingios, el Grial, los códigos secretos de los cuadros de Leonardo o la descendencia oculta de Jesús y la Magdalena se le ocurrió a él. Todo se había publicado ya con anterioridad en otros libros, quizá no con la repercusión del famosísimo “Código”, pero sí alcanzando un importante éxito. Libros no de ficción, sino, podríamos decir, divulgativos en los que se enlazaban una serie de misterios, inquietantes casualidades y extraños documentos y que dieron lugar a un mito que hoy ya nos suena a todos: el Priorato de Sión.

El libro que hoy os traigo, “Prohibido excavar en este pueblo”, nos va a contar, con todo lujo de detalles, cómo y quiénes crearon ese mito, cómo empezó, cómo se desbordó por completo y como aun hoy hay creyentes firmes en la existencia e importancia de ese Priorato de Sión. Pero para ello va a partir del inicio de todo, de un misterio real y que aun no se ha aclarado satisfactoriamente: la historia de Berenger Saunier, párroco de Rennes-le-Château (pueblo que es al que se hace referencia en el título del libro) y del supuesto tesoro que encontró y que le hizo desusadamente rico. O, al menos, es lo que parece…

Oscar Fábrega consiguió ganar el premio de Ediciones Tagus (la editorial digital de Casa del Libro) con este gran ensayo, magníficamente documentado y expuesto, y lo consiguió gracias a los votos de los lectores. Eso ya dice mucho del interés que causó. Y es que el misterio Rennes-le-Château es una de esas cosas extrañas que siempre interesan. Si nunca habéis oído hablar de él, voy a tratar de picaros lo suficiente para que lo haga. Y para que saquéis vuestras propias conclusiones.

Pero vamos a ir por partes…

EL AUTOR: ÓSCAR FÁBREGA

Como hasta ahora no tenía la suerte de conocer a este escritor, os copio los datos biográficos que aparecen de él en la página de la Casa del Libro.

Andaluz de nacimiento y ciudadano del mundo, Óscar Fábrega Calahorro (Almería, 1976) es un apasionado de los misterios además de un incansable buscador de la verdad y el conocimiento. Licenciado en Humanidades, amante de la filosofía y la antropología, siente especial predilección por la literatura y la historia. Ha desarrollado una amplia trayectoria literaria como blogger y articulista en diversos medios de la red, aunque desde hace tres años se centró en el proyecto cultural colectivo “Pa lo que hemos quedao”, un pequeño rincón dedicado a la cultura en la red social Facebook, para el que ha escrito infinidad de artículos y que cuenta con más de 44.000 seguidores en la actualidad. Crítico y escéptico por definición, defiende la búsqueda del saber sin límite haciendo suya aquella frase del físico estadounidense Richard Feynman: “Hay que tener la mente abierta. Pero no tanto como para que se te caiga el cerebro”. Actualmente forma parte del equipo del programa de Candil Insólito, de Candil Radio (Huercal de Almería), un referente en el mundo de lo desconocido.

¿POR QUÉ ESE CURIOSO TÍTULO?

“Prohibido excavar en este pueblo” hace referencia a un letrero que todo visitante encuentra a la entrada de Rennes-le-Château, un pequeño pueblo de la provincia del Languedoc francés, relativamente cerca de Carcasonne. Muy hartos han debido quedar los habitantes y el consistorio de la localidad de buscadores de tesoros para colocar semejante cartel como bienvenida…

Rennes-le-Château se hace famoso gracias a un sacerdote, Berenger Saunier, que llegó a hacerse cargo de la iglesia y de los fieles de la localidad a finales del siglo XIX. Encontró la iglesia casi cayéndose a pedazos y la casa parroquial, en la que debería hospedarse, hecha una ruina. Decidió ponerse a reparar la parroquia, solicitando un préstamo al ayuntamiento y aquí es cuando empieza la “leyenda”. Se dice que al remover la piedra del altar encontró unos cilindros que contenían unos pergaminos y que, gracias a ellos, halló una tumba oculta en el suelo de la iglesia. Es verdad que encontró la tumba y que, curiosamente, envió a su casa a los obreros que trabajaban en las obras. Y también es cierto que empezó a remover tumbas y nichos del cementerio aledaño, lo que le acarreó problemas porque los vecinos llegaron a quejarse al obispado. Pero lo más sorprendente es que, de la noche a la mañana, Berenger Saunier se hace rico. Empieza a manejar cantidades desorbitadas de dinero con el que remodela por completo la pequeña iglesia, se construye una casa de buen tamaño a la que dota de todas

El origen de la fortuna de Saunier siempre ha sido un completo misterio. El obispado de Carcasonne le pidió explicaciones y cuentas muchas veces, pero Saunier daba largas o explicaciones peregrinas o incompletas sobre el tema, por lo que fue suspendido “a divinis” (no podía dar misa ni impartir los sacramentos) acusado de traficar con misas. Es decir, que el obispado le acusó de recibir donativos irregulares para oficiar misas en su parroquia. Muchos donativos debían ser para alcanzar tamaña fortuna…

En el museo de Rennes-le-Château están expuestos los dos pergaminos que, supuestamente, encontró Saunier, aunque se duda de su veracidad. Quizá ni siquiera son los que realmente se hallaron… porque los obreros presentes sí admitieron el hallazgo, pero no vieron el contenido. Y Saunier tardó en entregar una copia al ayuntamiento, asegurando que debían ser examinados por expertos.

Todo esto empieza a tejer la leyenda como si de una tela de araña se tratase. Se habla de viajes a París realizados por Saunier para estudiar los pergaminos, viajes que nunca han podido ser contrastados, y en los que conoció, supuestamente, a personas relacionadas con lo esotérico. Se cuenta que en la capital de Francia compró copias de cuadros, entre ellos “Los pastores de la Arcadia” de Poussin, que va a tener gran importancia en la “trama” posterior. También se hace mucho hincapié en los paseos que Saunier daba por los bosques aledaños a Rennes acompañado sólo por su asistenta y de los que volvían agotados y sucios. Ellos alegaban que buscaban piedras para construir una gruta en honor a la Virgen de Lourdes (gruta que, efectivamente, se construyó), pero nunca nadie supo qué era lo que realmente hacían… o si esos paseos sucedieron realmente o son un ladrillo más en el muro de leyendas en torno a Saunier.

De lo que no cabe ninguna duda es de la repentina y espectacular riqueza del párroco y de que, a su muerte, legó todos sus bienes a su asistenta, Marie Denarnaud que, sin embargo, vivó toda su vida con muchas carencias y terminó teniendo que vender buena parte de las cosas de su benefactor… y finalmente hasta Villa Betania con su finca. Curioso cuando menos…

”’El misterio de Berenger Saunier, con todos sus añadidos, es lo que marca el inicio de una espiral de secretos milenarios, tesoros escondidos, herejías, poderosas y extrañas organizaciones que actúan en la sombra y, finalmente, una supuesta descendencia del mismísimo Jesús de Nazaret y María Magdalena”’. Cómo se llega de Saunier a algo semejante es lo que Óscar Fábrega nos va a detallar con gran lujo de detalles en este libro. Y no sólo eso: va a desmontar paso por paso cada uno de los “mitos” y nos va a descubrir quién estaba detrás de todo… Partiendo de un hecho cierto, el siglo XX se llenó de secretos iniciáticos que son sólo una gran mentira. Muy bien creada, sí, pero mentira. La misma mentira que Dan Brown puso ante los ojos del mundo y que aun cuenta con millones de seguidores.

PÁGINAS QUE CREAN MITOS

En “Prohibido excavar en este pueblo” se hace referencia a varios libros que alcanzaron bastante fama en su momento y que contribuyeron a extender la historia de Berenger Saunier y de todos los “documentos secretos” que fueron apareciendo de forma inusitadamente oportuna para corroborar ciertas teorías que, la mayor parte de las veces, estaban cogidas con alfileres. Mi ventaja, a la hora de ponerme con la lectura de este libro, ha sido que yo sí había leído esos textos y que conocía de sobra su contenido. “_El oro de Rennes_” de Gerard de Sède, publicado por primera vez en 1967, estaba en mi casa, en la famosa colección “Otros Mundos”, desde siempre. Y si no recuerdo mal debía tener trece o catorce años cuando lo leí por primera vez. Quedé fascinada por la historia del tesoro hallado por Saunier. Es verdad que puede parecer una edad muy temprana para estas lecturas, pero he sido lectora muy precoz y muy poco dada a pararme a mirar si el tema era adecuado para mi edad o no.

De Sède es el primero que lanza a los cuatro vientos la historia de Rennes, aunque fue Robert Charroux (un autor visionario con unas teorías descabelladas acerca de algunas civilizaciones, pero gracias al cual mucha gente conoció Nazca, Ica, Tiahuanaco, las teorías atlantes, la mítica Mu) el primero que se entrevistó años antes con Noël Corbu, comprador de Villa Betania a Marie Dernadaud, para preguntarle sobre el origen del tesoro de Saunier. Corbu llegó a decir que el párroco había encontrado el tesoro de Blanca de Castilla, madre de San Luis. En “El oro de Rennes”, aparte de relatar la historia de Saunier, De Sède entronca el misterio con el de otro supuesto tesoro que podía encontrarse en el Castillo de Gisors y es cuando empiezan a aparecer los templarios en la historia. Y por primera vez, se insinúa que el tesoro encontrado por Saunier es el de los merovingios. Sin pruebas, pero lo deja caer. Ya tenemos otras dos piezas clave: templarios y merovingios.

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Pero ¿cómo pudo De Sède asegurar algo con tanta rotundidad cuando hasta entonces nada parecido se había insinuado? Pues gracias a un hombre que va a ser pieza clave en la sombra y que será el que va aportando información para dirigir la atención de los autores o investigadores en cierta dirección. Un hombre que, en una obra anterior de De Sède “Los templarios están entre nosotros” de 1962, ya había participado y en la que, por primera vez habla del Priorato de Sion. Recordad esto: antes de esa fecha no hay noticias del ahora famosísimo Priorato y Óscar Fábrega nos va a explicar muy bien por qué. Simplemente no existía… ni existió nunca. Este hombre en la sombra es Pierre Plantard de Saint Clair, un megalómano con delirios de grandeza que llegó a considerarse a sí mismo como heredero del trono de Francia.

El libro definitivo, el que hará que el gran público conozca tanto el misterio de Rennes como sus ramificaciones hacia terrenos templarios, cátaros, merovingios y finalmente, la estirpe de Jesús y su descendencia, será “_El enigma sagrado_” escrito por Michael Baigent, Richard Leigh y Henry Lincoln publicado en 1982. Este libro, que a fecha de hoy se sigue vendiendo y leyendo, fue en el que Dan Brown se inspiró y basó para escribir “El Código Da Vinci”. Y lo hizo con tanta fidelidad que los autores llegaron a demandarle por plagio, aunque la demanda no prosperó ya que los tribunales se basaron en que uno era divulgativo y otro una ficción. “El enigma sagrado” sacudió muchas conciencias y fue considerado escandaloso por la Iglesia y por muchos lectores, sobre todo por la parte dedicada a que Jesús no murió en la cruz y que tuvo descendencia. Esas mismas teorías se recogieron también en “La tumba de Dios” de Richard Andrews y Paul Schellenberger, aunque aquí ampliaron la “información” asegurando haber hallado la tumba de Jesús… curiosamente muy cerca de Rennes-le-Château. Pero eso lo dejo para el apartado de curiosidades final.

DESMONTANDO EL MITO

Como os decía, en “Prohibido excavar en este pueblo” se va a ir paso por paso derribando todas las supuestas teorías, algunas realmente descabelladas, que se fueron desarrollando desde que se conoció el misterio de Berenger Saunier. La labor de Óscar Fábrega es minuciosa, documentada de forma excepcional y con un conocimiento de la historia absolutamente impecable.

No es difícil sumergirse en las páginas de este libro. Es un ensayo, sí, pero con el gancho suficiente para que pueda resultar tan adictivo como una buena novela de misterio porque realmente trata de eso: de un misterio que quizá no fuese para tanto y de los sucesivos enigmas que se van uniendo a él. De una forma o de otra, la mayoría de nosotros hemos oído hablar de algunas de las cosas de las que trata el libro… y todos, seguro, sabemos del éxito de “El Código Da Vinci”. Pues aquí tenemos el origen de todo lo que allí se contaba.

Y lo más importante: demuestra y saca a la luz como los delirios de grandeza de una sola persona (aunque con ayuda puntual en algunos casos) pueden poner boca abajo las creencias y las certezas de millones de personas. Pièrre Plantard fue inteligente, astuto, demostró poseer un sentido de la oportunidad único. Capaz de falsificar y crear documentos con apariencia auténtica y de fabricarse una historia personal que poco tenía que ver con la realidad, envolvió a muchos investigadores en una red cada vez más enmarañada que al final se le fue por completo de las manos. Los errores históricos que cometió en sus tejemanejes se pasaron por alto, quizá porque lo que interesaba era lo que se quería ver y no la realidad desnuda.

Haber convencido a tanta gente de la existencia de una sociedad secreta que, según él, venía existiendo desde el siglo XII (aunque años después se desdijo y aseguró que se creó en el siglo XVII, qué curioso…), una sociedad con un poder desmedido y capaz de influir en la religión y en la política, dueña de secretos esotéricos y terribles, es todo un logro. Haber dirigido en la sombra las investigaciones, orientando a unos y a otros en cierta dirección, aportando documentos que parecían reales o depositándolos donde pudiesen ser encontrados debió suponerle un trabajo descomunal… pero consiguió lo que quería: que se le considerase no sólo como aspirante al trono de Francia sino descendiente de los míticos reyes merovingios y poseedor de extraños conocimientos ocultos. Lo que pasa es que al final los investigadores de todo tipo y condición llegaron con sus conclusiones mucho más lejos de lo que él pretendía… y se le fue todo de las manos. Intentar solucionarlo comenzó a mermar su credibilidad y finalmente la perdió del todo, pero a fecha de hoy son muchos los que siguen creyendo ciegamente en él.

Óscar Fábrega recopila un volumen de documentación ingente y explica cada misterio, cada paso de los investigadores, cada fecha, cada documento. Nada queda en el aire y los resultados son demoledores. Supongo que no gustarán nada a los amantes de las sociedades secretas y las teorías de la conspiración, pero son inapelables. Además lo hace con un estilo muy fluido, fácil de leer, buscando la complicidad y el interés del lector al que consigue atraer desde el primer momento.

De vez en cuando retoma información previa para que no se escape nada, ya que el tema, de por sí, puede resultar enrevesado. Pero Fábrega hace un esfuerzo para que en todo momento sea sencillo seguir la línea de sus argumentaciones y de las pruebas que presenta. Es cierto que, en ocasiones, me ha desbordado la cantidad de información que aporta a pesar de que ya sabéis que la investigación histórica me apasiona. Pero en algunas partes del libro la densidad de datos puede resultar abrumadora al igual que ciertos capítulos dedicados a la historia pura y dura (sobre todo referidos a los años del gobierno de Vichy durante la hegemonía nazi en Europa y periodos posteriores). Reconozco que ha habido páginas que he leído “en diagonal”, sobre todo si trataban de hechos históricos que ya conocía, porque me interesaba más el siguiente paso del autor para aclarar nuevos datos.

De todas maneras, en general, es un libro que, si os interesa el tema, os va a mantener pegados a sus páginas de principio a fin. Aunque nunca hayáis oído hablar de Rennes-le Château, de Berenger Saunier, del tesoro de los merovingios, del castillo de Gisors, de la herejía cátara o del Priorato de Sión, este ensayo puede aclarar muchas cosas que se han escuchado y se escuchan. Y lo mejor de todo: ver cómo se desmontan una por una ciertas teorías oscurantistas basadas apenas en nada.

CURIOSIDADES FINALES

En el cuadro “Los pastores de la Arcadia” de Poussin (del que os dejo foto) se ve a un grupo de personajes mirando una inscripción en una gran piedra. En “La tumba de Dios” se va a asegurar que esa piedra es la que señala la ubicación de la tumba de Jesús de Nazaret en Francia, a poca distancia de Rennes-le-Château. En 1988 el dueño de la finca, sin duda bastante hartito de buscadores de tesoros y misterios, la dinamitó sin más. Hoy día sólo pueden verse los escombros. Eso sí, he leído en varios sitios que “las sectas iniciáticas trasladaron la tumba a otro lugar”. En fin…

No lo he podido evitar: Pièrre Plantard, con todo su amaneramiento y su afán por demostrar lo indemostrable asegurando ser depositario de secretos de siglos, me ha recordado, en cierta manera, al personaje de Saint Germain que crea Umberto Eco en la fantástica novela “El péndulo de Foucault”. Se que no tienen mucho que ver, pero me ha sido imposible no relacionarlos.

A pesar de que Óscar Fábrega hace un uso del lenguaje muy cuidado, no he podido evitar darme cuenta de que ha seguido una moda bastante extendida últimamente: utilizar la palabra “bizarro” como sinónimo de extraño, raro o estrafalario. Y nada más lejos de la realidad. No hace más que adaptar, de mala manera, a nuestro idioma las palabras “bizàrre” (francés) o “bizarre” (inglés) que sí tienen ese significado. En español, y según señala el diccionario de la RAE, bizarro significa valiente y también generoso, lúcido o espléndido.

PARA CONCLUIR

Me alegra mucho haber participado en la iniciativa del blog de Kayena Libros para reseñar este libro. Como os decía al principio, contiene temas sobre los que he leído desde siempre y, además, no puedo evitar que me encante ver cómo se echan abajo tantas teorías y supuestas conspiraciones. Supongo que quienes creen fielmente en ellas verán en este ensayo un intento más por desacreditarlas y se cerrarán en bloque en su posición. Cada cual puede pensar lo que quiera, claro, pero a veces se complican mucho la vida y ven misterios y sectas extrañas en todas partes.

Es muy posible que Berenger Saunier sí que encontrase un tesoro y eso le hiciese rico. Pero no tenía que ser un tesoro mítico, podría haber sido simplemente una olla de monedas de oro dentro de la tumba que levantó en la iglesia. También es posible que la acusación de traficar con misas fuese cierta. Incluso son posibles ambas cosas. Lo que resulta fascinante es el modo en que, de ese hecho, se construyese todo un mito actual en el que englobar muchas preguntas sin respuesta.

Quizá sólo se trate de eso, de querer respuestas a cosas que no entendemos, a hechos que han quedado distorsionados con el tiempo, a sacar a la luz lo que pensamos que es oscuro y desconocido. Tenemos una necesidad imperiosa de saber y ello quizá nos lleve a intentar enlazar unos sucesos con otros, unos momentos históricos con otros para tratar de encontrar solución a nuestras dudas. Pero seguramente la respuesta más sencilla sea siempre la correcta.
** “Prohibido excavar en este pueblo” sólo está disponible en versión digital y a la venta en la página web de Casa del Libro por 2,99 euros. Está prologado por Jesús Callejo y en los apéndices finales explica, entre otras cosas, cómo codificar un texto, algo realmente curioso y que merece la pena no dejar pasar. La bibliografía final es muy extensa, pero nos da idea del trabajo de Fábrega para escribir este libro**

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