Homo insolitus 14: Contactado y Terrorista

El protagonista de hoy es un señor llamado Aladino Félix, un brasileño nacido en 1920 en Lorena (un municipio de la provincia brasileña de São Paulo), en el seno de una humilde familia rural que descendía por vía paterna de emigrantes judíos. Siendo un adolescente emigró para buscarse la vida y, por distintos avatares del destino, terminó combatiendo en la Segunda Guerra Mundial dentro de las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos. Posteriormente, tras vivir durante un tiempo en Chicago, donde recibió cierta formación universitaria, regresó a su país, se casó, ejerció como «negro» para varias editoriales, comenzó a escribir… y a contactar con extraterrestres.

A lo largo de su vida utilizó diferentes seudónimos, como A. L. Pitigliani o Dino Kraspedon, con el que escribió todo un clásico de la literatura sobre el fenómeno ovni, Contatos com os Discos Voadores (1959). En esta obra explicó su primer contacto con los alienígenas, en noviembre de 1952, cuando visualizó cinco platillos volantes cerca de las montañas de Paraná. Poco después, aseguraba, unos humanoides le invitaron a subir a su aeronave, donde mantuvo una agradable conversación con el capitán extraterrestre, procedente, según le explicó, de una civilización que vivía en dos de los satélites de Júpiter, Io y Ganímedes. Lo curioso es que, en marzo de 1953, este ser se presentó en la puerta de su casa vestido como un sacerdote evangélico. Desde entonces se encontraron en infinidad de ocasiones. Gracias a ellos, Aladino/Kraspedon tuvo acceso a información alienígena inédita sobre el universo, la física y sus cacharros voladores, además de algunas profecías.

Por si fuera poco, su nuevo amigo le informó de la verdadera historia de la humanidad y le explicó que los dioses eran en realidad extraterrestres que, en un pasado remoto, estuvieron en nuestro planeta. Estas atrevidas propuestas las desarrolló en obras como Antigüidade dos Discos Voadores (1967), su libro cumbre, adelantándose en varios años a las propuestas de Charroux, Daniken y J. J. Benítez ―aunque en 1959 ya había introducido algunas ideas en O hebreu: libertador de Israel, asegurando que Yahvé y los ángeles de la Biblia eran extraterrestres.

Por supuesto, Jesús también lo era, ya que su madre había sido inseminada artificialmente por aquellos seres. Ni Espíritu Santo ni nada.

En definitiva, Aladino Félix aseguró durante años que estaba en contacto permanente con diversas poblaciones extraterrestres, a lo Adamsky, convirtiéndose en una celebridad en su país. Y no solo eso: afirmaba ser el mesías esperado por los judíos, la llave de una nueva era que se iniciaría con la inminente llegada de Yahvé.

Lo curioso es que, a finales de los años sesenta, terminó siendo detenido por liderar un grupo terrorista de extrema derecha que había perpetrado varios atentados en São Paulo. Sí.

Brasil, entre 1964 y 1985, padeció la represión y la censura de un régimen militar dictatorial camuflado ―a lo Maduro― que tuvo hasta cinco presidentes. El movimiento que lideró Aladino Félix tenía la clara intención de revertir la situación y tomar el poder, y así, en 1968, cometieron una serie de atentados terroristas, colocando varias bombas en diversos edificios oficiales, como la sede del Departamento de Orden Político y Social (DOPS), órgano clave de la represión del régimen, varias comisarías, el consulado americano o el edificio de la Bolsa de São Paulo.

No se sabe exactamente el alcance de sus atentados, ni si hubo fallecidos, ya que, en aquella misma época, había grupos terroristas de izquierdas que también estaban luchando contra el régimen militar. Es posible que muchas de sus acciones se atribuyesen erróneamente a la izquierda.

Al parecer, Aladino se había obsesionado con las profecías que el bueno de Nostradamus nos legó en sus Centurias. De hecho, llegó a la conclusión de que en aquellos crípticos poemas había una alusión a su persona. Y una buena noche, según explicó, se le apareció alguien que se definió como Jehová de los Ejércitos y le informó de que era su enviado para reunificar al pueblo elegido, Israel, y luchar contras las fuerzas del mal, capitaneadas por la Iglesia Católica y sus ayudantes, ¡los extraterrestres venusinos liderados por Lucifer!

Fue entonces cuando comenzó a usar los seudónimos de Dunatos Menorá y Sábado Dinotos, con el que escribió una misteriosa obra titulada As centúrias de Nostradamus (1965), en la que aseguraba que él era el Gran Monarca del que hablaba el profeta francés, aquel que, restauraría la justicia y la ley de Yahvé y daría el pistoletazo de salida a una nueva humanidad sin naciones y con un solo gobierno, dirigido, como no, por él, en el que solo tendrían cabida los judíos. Además, comenzó a realizar profecías sensacionales. Por ejemplo, en 1967, apareció en la televisión brasileña asegurando que Martin Luther King y Robert Kennedy serían asesinados, como, efectivamente, pasó. Es más, vaticinó que en 1968 se iba a producir una oleada terrorista en Brasil. ¡Vaticinio que se encargó personalmente de cumplir! Aunque no lo hizo solo, sino que consiguió reunir, a lo largo de los años, un grupo de adeptos que se creyeron sus delirantes ideas. Ya antes, en 1967, habían realizado algunos robos y pequeños atentados, pero la espiral de terror comenzó en marzo del año siguiente.

No tardó mucho en ser detenido: en agosto de 1968, le capturaron junto a dieciocho seguidores durante el atraco a un banco. Fue torturado y cantó por peteneras. Aunque consiguió escapar, terminó siendo atrapado de nuevo. Cuando salió de la cárcel en 1972, solo cuatro años después, todos sus seguidores le habían abandonado. El Gran Monarca había fracasado. Además, sus acciones armadas provocaron un aumento brutal de la represión de la dictadura militar.

Falleció en 1985. El mismo año en el que terminó el régimen militar y se inició la transición hacia la democracia. Se había ido todo un Homo insolitus.

Nueve años después, un jeta de noventa años llamado Oswaldo Oliveira Pedrosa, se presentó en varios congresos sobre ovnis afirmando que él era realmente Dino Kraspedon, el contactado. Una farsa clara, ya que existen, y existían, evidencias de que se tratada de Aladino Félix. Pero esta es otra historia.

Publicado el domingo 21-07-2017 en La Voz de Almería

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